Daniel Espinosa, el revolucionario de la plata

La plata mexicana no sólo sirve ya para hacer adornitos que los extranjeros compran como bagatelas en los puestos de cualquier mercado de provincia. Gracias a este diseñador guerrerense, ahora este metal precioso, de las minas de México, se encuentra entre los más deseados a nivel internacional.

Taxco es ese pequeño pueblo de la sierra guerrerense que deslumbró al platero y diseñador neoyorquino William Spratling, amigo de Diego Rivera, en 1929. El negocio local era vender plata al mayoreo o emplearla para vajillas o materiales de uso cotidiano o citadino —esculturas, marcos y ornamentos—. Enamorado del lugar por la calidez de su gente y, sobre todo, por las minas, Spratling encontró, además de la belleza tradicional mexicana, la oportunidad de hacer un negocio con la plata. Así que gracias a William Spratling nació la joyería moderna de aquellos años: diseños precolombinos y los montados de piedra turquesa sobre plata forjada en anillos o pendientes, broches de libélulas que llevaron nuestras abuelas durante años. Las creaciones del llamado Silver Gringo se convirtieron, con el tiempo, en las joyas insignia de la plata mexicana y patrón de formas que siguieron los productores taxqueños durante las siguientes décadas, hasta que apareció Daniel Espinosa, el pionero de la plata taxqueña high fashion del Siglo XXI.

“Mis papás tenían un taller de plata en Taxco y crecí viendo eso, era mi día a día”, cuenta Daniel, un joyero mexicano oriundo de la ciudad guerrerense. “Ya cuando era adolescente me puse rebelde y no quería saber nada de la plata, no quería hacer lo mismo que mis papás, así que me fui a estudiar hotelería y turismo”. Con el mexicanísimo metal en su ADN no había otra opción que valiera para Daniel. En un verano de tantos en su casa tuvo la epifanía. “Entré al taller y vi cómo se convertían los granos de plata, la granalla, en un objeto que portaría alguien más; disfruté tanto el momento que en ese instante lo decidí: quería ser joyero”, comenta el diseñador mexicano.

Desde entonces han pasado 30 años, y el nombre de Daniel Espinosa es sinónimo de garantía y calidad en el mundo de la moda. Además es  el precursor que hizo de la plata nacional un metal de lujo. Su condición de pionero la celebrará en el mes de noviembre al cumplir 15 años de haber inaugurado su primera boutique en Puebla, en 1997. “Pero son ya más de 25 años de carrera, desde entonces tengo mis talleres en Taxco, en los que trabajábamos para otras marcas”.

El valor de ser mexicano

La aventura comenzó en Las Vegas, cuando Daniel acudió a la exposición anual de joyas. Fue a buscar información, a ver qué había en el mercado y le llamó la atención un diseñador que hacía bocetos en su estante. “Me acerqué a preguntarle dónde había aprendido eso y me dijo que en el Gemological Institute of America, en Los Ángeles, California; me fui corriendo a pedir los requisitos de inscripción”, cuenta Daniel, quien luego se matriculó a los 22 años en dicho instituto. No conforme con haber aprendido en una de las mejores escuelas de joyería del mundo, éste emprendió un viaje de especialización en Historia del Arte, en Italia. “No hay joyas si no hay arte, la plástica es parte de la creación”, dice el autor, quien más tarde fue becado por el gobierno de Holanda para estudiar Moda y Marketing.

Aunque Daniel estaba seguro de que quería hacer joyería, fue en los Países Bajos donde encontró su estilo. “Uno de mis maestros me dijo: ‘tu mayor ventaja es que eres mexicano, tu cultura te fortalece porque tu país ha sido reconocido siempre como productor de plata de buena calidad, si presentas algo diferente vas a lograr algo novedoso y ganarás credibilidad’; gracias a eso supe que quería hacer algo urbano y original”, dice con orgullo y cierta felicidad.

Luego de una temporada, Daniel decidió crear su propia línea bajo el entendido de que la comercialización era tan importante como la creación, y tiempo después, viajó a Nueva York para estudiar una maestría en marketing de joyería. “Fue en ese sitio donde   aprendí cómo trabajan compañías internacionales como Tiffany, Chopard y Harry Winston para vender sus joyas y llegar a todos los compradores”.

Con la preparación más envidiable que podría tener un joven empresario, Daniel retomó el taller de sus padres y comenzó a elaborar plata para terceros y así preparó el terreno, midió sus posibilidades, y finalmente en 1997, abrió su showroom en una oficina en el World Trade Center de la Ciudad de México. En ese tiempo Daniel apenas contaba con un pequeño espacio, pero hoy cuenta con tres locales en el mismo piso del WTC, donde también está su oficina privada, con vista a la zona sur de la Ciudad de México, donde cuelgan sus diplomas, cartas de agradecimiento, algunas ilustraciones y piezas de arte contemporáneo. Sus otros estudios están en su ciudad natal, en Nueva York y en España.

“Está loco”

Daniel se toma el tiempo para recordar cuando lanzó su primera colección, donde se apreciaba más bien un estilo nórdico y lineal. “Esas piezas no gustaron mucho, estaba muy cerrado el gusto de la gente todavía”, comenta el diseñador con una sonrisa dibujada en su rostro. Pero cuando Espinosa abrió su primera tienda en México fue todo un boom, tanto por curiosidad de las clientas como por las críticas de los conservadores, y por ser revolucionario. La noticia de la apertura de la tienda corrió de boca en boca y la industria de la moda comenzó a hablar de Daniel como el héroe que rescató la plata mexicana. Claro que también hubo quienes lo llamaron loco. “Yo no tenía miedo, como creativo si no haces algo innovador no llegas a ningún lado. Tienes que romper. Yo sabía que quería ofrecer algo nunca visto“, dice Daniel seguro de sus palabras.

Según cuenta Desireé Navarro, directora editorial de revista Winner y autora de El Libro de la moda en México Tomos I y II, y La Historia de la moda en México, Espinosa es un ejemplo a seguir en el mundo de la moda: “Desde que Daniel abrió su boutique se convirtió en uno de los pioneros del diseño de joyería mexicana, no nada más de la plata; hasta que apareció Espinosa no existía alguien que hiciera de las joyas un modelo de negocio en México”. En el año 2000 Espinosa fue invitado a participar en la naciente plataforma de moda Fashion Week México y las jóvenes celebridades querían portar sus piezas. “Abrir el camino cuesta un poco, pero tenía la certeza de que el consumidor iba a ampliar su panorama ante la novedad”, comenta Daniel con certeza.

El diseñador no se equivocó. Su nombre se posicionó pronto como el mejor diseñador de joyería mexicana y sus ediciones especiales se volvieron un must entre las clientas, que año con año, adquieren el brazalete para el día de las madres y otras creaciones exclusivas, como la Barbie Top Model Daniel Espinosa con gargantilla incluida, que Mattel le pidió para su línea de coleccionistas. Sin duda, uno de los mayores éxitos de este diseñador fue la réplica del collar de la película Titanic de James Cameron, Le coer de la mer, para celebrar los 15 años de la cinta. “La 20th Century Fox de México me invitó a diseñar la pieza y acabó siendo noticia a nivel mundial”, cuenta Daniel con emoción. Para ese pedido específico, el diseñador realizó cinco piezas en rodio con baño de plata y un zafiro colgante rodeado de 106 circonias en corte diamante. “La Fox internacional se quedó con tres que obsequiaron a los fans a través de distintas dinámicas. Fue toda una experiencia ver mi pieza en The Hollywood Reporter o en periódicos de Dubai”.

El conquistador

Daniel Espinosa trabaja ahora en profundizar la internacionalización de la marca. Cuenta con vendedores en Nueva York, Rusia, Italia, Dinamarca, España y, próximamente, abrirá boutiques en República Dominicana y Miami. “Pero el plan es entrar a Asia, todo un reto que me tiene muy emocionado”, asegura Daniel. Por lo pronto ya tiene un punto de venta en la tienda Harvey Nichols de Hong Kong donde espera abrir una boutique el próximo año, y por qué no, más adelante sueña con llegar a Singapur, Japón o Tailandia y cualquier lugar de Asia.

En Asia, específicamente, las piezas deben adaptarse a la estructura ósea de las clientas, quienes están acostumbradas a piezas pequeñas por su complexión. “No puedo llevarles collares bold (gruesos), porque sus muñecas son pequeñas; y en Japón, por ejemplo, no tienen el orificio de la oreja, entonces hago los aretes con otro broche. Hay que tener ojo para cada mercado, porque hay cosas que funcionan más en Europa que en México o en Asia”, resalta Daniel. Eso sí, las clientas mexicanas siguen siendo sus consentidas. Nunca las abandona. “Ellas saben que cada 45 días tengo en boutique algo nuevo, las colecciones que llevaremos a Europa en enero, en México lo tendremos desde noviembre”.

A pesar de que Daniel puede ser considerado como el revolucionario de la plata, éste no se ha estancado. Con los años comenzó a utilizar materiales nuevos y a combinarlos tanto con la plata como con el baño de oro de 24 kilates, las perlas y hasta vidrios reciclados de las pantallas antiguas de televisión. “Mantengo la plata como base en algunas colecciones clásicas, pero ahora soy más arriesgado”, comenta el diseñador antes de hablar de los diseños para la temporada 2012-2013, para la cual creó 13 colecciones diferentes con materiales y diseños que nada tienen que ver entre sí. “Soy un constante innovador”, musita Daniel un tanto feliz, “me gusta jugar con los materiales e ir cambiando las formas”. Para esta temporada igual tiene la colección Calaveras Floridas para clientas juveniles y rockeras, que el clasicismo de Gala con circonias y cristales colgantes. Las grandilocuentes piezas en baño de oro de Shiny & Chic también forman parte de la colección, o inclusive piezas como los atrevidos diseños de Míticos Felinos y hasta una gargantilla de serpiente de la línea Poison.

“Daniel es catalogado ya como el diseñador más desinhibido del panorama mexicano de joyería y un creador de nuevos lenguajes de la platería contemporánea, se reinventa constantemente”, anota Desireé Navarro, quien lo considera como uno de los más grandes embajadores de la moda mexicana.

El arte de no pasar de moda

Luego de que Daniel Espinosa surgiera en el panorama del diseño en México, muchos noveles joyeros como Tanya Moss, Mauricio Serrano y Dalia Pascal siguieron los pasos de este diseñador guerrerense. Con todo y la competencia, Daniel no se siente amenazado, al contrario, le da gusto que la industria esté fortalecida y que exista mercado para todos. También le entusiasma que muchos jóvenes prefieran dedicarse a los accesorios en vez del diseño de modas. A su parecer, la joyería tiene más credibilidad que la moda textil, además es más rentable. Ahora Daniel también estará participando en un proyecto para formar nuevos joyeros en Zacatecas, la ciudad número uno en producción de plata en el mundo.

Pero ante el crecimiento de su negocio y su aura de estrella, Daniel Espinosa no considera a la suya una marca masiva aunque está presente en distintos lugares alrededor del mundo. Lo que más fortalece a la marca son sus pocos puntos de venta en sí, la exclusividad marca la diferencia. Gracias a esto los compradores y seguidores de Daniel sólo encuentran sus piezas en tiendas de Los Cabos o Cancún, como ha ocurrido con Gwyneth Paltrow, la cantante Nelly Furtado, Madonna y su hija Lourdes María, y otras estrellas de Hollywood. Este tipo de celebridades pronto se vuelven amantes de las piezas de Espinosa y luego mandan a sus asistentes a conseguir la joyería hasta cualquier parte del mundo.

Recientemente, dos de estas nuevas clientas VIP pusieron a Daniel en las páginas de las mejores revistas de moda a nivel mundial; las actrices Blake Lively y Leighton Meester, protagonistas de la serie femenina del momento Gossip Girl, se convirtieron en las nuevas divas de la moda y lucieron dos collares del mexicano. Las piezas elegidas fueron el collar dorado de la colección Reflections, que usó Meester; mientras que Lively llevó el collar de eslabones Bellisima. “Estos son programas que se ven en todo el mundo, son un fenómeno global, y que tu pieza salga en esa serie, donde los diseñadores pelean por estar, es una gran satisfacción”, concluye Daniel con orgullo.

Claro que no sólo la casualidad ha sido culpable de esto, sino también el equipo de marketing y relaciones públicas del diseñador quienes hacen un gran trabajo de posicionamiento de la marca. Los diseños de Daniel también aparecieron en la cinta Plan B, donde actúa Jennifer López.

El poder de una joya

Al final, 30 años de trabajo y 15 de tener su propia marca no son una bagatela. A este diseñador le ha costado lograr cada pequeña victoria. Daniel llegó a la escena mexicana cuando la plata era vista como un material de segunda y éste le devolvió el prestigio a este metal precioso. Actualmente, la empresa Daniel Espinosa tiene más de 300 empleados, 250 de ellos en los talleres de Taxco supervisados por su hermano Ulises. Ahora este diseñador mexicano se siente orgulloso de haber continuado con la tradición familiar.

“Viajo muchísimo, pero cada tanto vuelvo a Taxco a estar en contacto con mis raíces y mis plateros, que me recuerdan esos años de mi vida en el pueblo”, confiesa Daniel. Pero más allá de responder al llamado de su tierra o reinventar la joyería en plata, la verdadera pasión del diseñador por las joyas viene del alma del accesorio y sus posibilidades. Según cuenta Daniel, desde que el hombre es hombre usa joyería para adorar a una deidad. Los accesorios son parte de la cultura.

FUENTE:http://www.domingoeluniversal.mx/historias/detalle/Daniel+Espinosa,+el+revolucionario+de+la+plata-825

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